domingo, 26 de octubre de 2014

Lienzos.

Me gusta pensar en la gente como un lienzo
blanco, liso, nuevo,
que vamos pintando.

Cuando alguien nace,
un lienzo nuevo aparece
en una de las mil salas del museo que es la vida.

Algunos son  verdaderas obras de arte
y otros asustan más,
que las pinturas negras de Goya.

Así que tú decides cómo te pintas,
rodeado del más bonito paisaje,
o con Saturno, devorando a sus hijos.

Con un bonito rostro,
o tan abstracto como El Guernica.

Y créeme,
que hasta el récord Guinness  de longevidad,
solo tiene pintado hasta el torso,
porque queda pintado todo lo aprendido una vez vivido.

Y sé 
que esa regla de tres,
me hace tener pintando simplemente la forma de la cara.
Pero me alegra poder decir que aún puedo pintar.

Y ya, 
cuando todo lo que alcanza la vista  es negro,
puedes dar la última pincelada.
Y ese lienzo, es colgado,
en la sala que tu decidas,
porqué para eso 
te has manchado las manos durante toda la vida.

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