lunes, 18 de agosto de 2014

Astros.

Dicen que las tres de la madrugada es la hora de los soñadores.
Cuando solo empiezan a sonar baladas desesperadas y algún que otro suspiro. 
Cuando se baila al son de un vals, con los ojos cerrados, porque quieres evadirte de lo que te rodea y concentrarte en la voz de la melodía. 
Momentos en los que pensamientos fugaces cruzan tu memoria. 
¿qué haces aquí,
de capa caída, 
escuchando notas
que solo empeoran
lo mal que está el mundo? 
Porque sientes que todo se desmorona a tu alrededor.
Y ya has pensado demasiado. 
Y ya no hay nada más a lo que dar vueltas.
Estas vacío. 
La noche te ha absorbido, 
y como un niño tonto has aceptado. 
Guiado por la luz de las farolas,
has continuado andando 
hasta que te has encontrado llorando
en la puerta de un bar. 
¿Qué haces aquí, 
de capa caída,
sollozando a las estrellas?
Allí arriba no te van a escuchar. 
Y, como un cometa, 
la idea de ser una luz más en el intenso cielo llega a tus labios. 
Ya has sido, 
la estrella mas bonita para alguien. 
Ya has iluminado, 
la más oscura noche. 
Ya has escuchado, 
los llantos nocturnos, 
de gente que simplemente,
quiere pensar. 
¿Qué haces aquí,
de capa caída, 
cuando una vez estuviste, 
rozando la Luna? 
Y dijeron, 
que tus labios eran el límite del universo.
Y dijeron, 
que tus ojos eran dos grandes luceros.
Y dijeron, 
que habías arreglado un alma. 
Y te dejaron,
dejando rota la tuya.
Y la madrugada, 
y la oscuridad, 
y las tres, 
y su llanto desesperanzador, 
se burlan de ti, 
de tu ilusión. 
Porque una vez fuiste,
el más bonito astro, 
la luz de la Luna, 
los rayos del sol.
Pero ahora, 
has perdido la alegría, 
la energía, 
las ganas. 
¿Qué hago aquí,
de capa caída,
susurrando al cielo,
lo mucho que lo echo de menos? 

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