viernes, 30 de mayo de 2014

Madrugada.

No sé que hago aquí, a las 2:36 de la mañana sin poder dormir. Lo único que quiero es plasmar aquí sentimientos de insomnio. El penúltimo cigarrillo de la cajetilla ya está apoyado en el cenicero, intentando no apagarse, y al final pierde la batalla. Mi cabeza, enterrada en mis rodillas, da vueltas. Y está aquí, igual que esta allí. Esta noche me siento perdida. El silencio pesado me retumba en los oídos, así que salgo a la terraza a oír el ruido de Londres, que no parece dormir nunca. La calle está tranquila, no suena gran cosa. Pasos de alguna persona que lleva más de una copa y cantos ingleses que son bastantes insufribles, a decir verdad. De pronto, el frío me produce un escalofrío y entro a por un jersey grande, aquel qué aún sigue impregnado en tu olor. Cojo el último cigarrillo y cierro la puerta de la terraza. En vez de quedarme dentro, me dirijo a mi sitio. Abro la ventana de mi cuarto y escalo las tejas que me separan de la chimenea de mi edificio. El frío de Londres produce vaho al compás de mi respiración y me acomodo como puedo en lo alto de el tejado. El Big Ben marca las 2:45 y me quedo aturdida con cada de golpe de campana. Cuando al fin se termina, me quedo mirando al cielo, lleno de aviones y de nubes negras en el cielo nocturno. Respiro hondo, cojo el cigarrillo y lo enciendo. Me lo coloco en los labios y doy una calada, me calienta el cuerpo. Aún así, mis pies están encogidos en mis calcetines de rodilla negros y mi mano izquierda hace lo posible por no congelarse. La tapo con la manga del jersey y doy otra calada. El vaho ahora es humo que se desplaza hacia la izquierda movido por el viento, al igual que mi pelo. Coloco el cigarro en mis labios y me recojo el pelo, aún así algún mechón me cae por la cara, pero ya no es tan molesto. Inhalo, exhalo. El tabaco me llena los pulmones y las 3:00 dan en Londres. De repente, me siento terriblemente sola. El olor impregnado en tu jersey me recuerda que ya no estás y me duele más que mil cuchillas. Sinceramente, me sorprende que no te lo hubieras llevado, pero ahora estás lejos y me da miedo perderlo por que es lo más cerca que estoy de ti. Maldita sea. Una lágrima deja un recorrido de frío en mi mejilla. Me la seco con el dorso de la mano, pero pronto muchas más empiezan a brotar de mis ojos y nada puedo hacer para evitarlo. Me llevo las mangas a los ojos y intento secarme algunas. No puedo, apago el cigarro contra una teja y entierro mis manos en las mangas. Recuerdos. Eso es lo que pasa. Recuerdo cuando decías como te gusta la lluvia de verano y tus hoyuelos que te salían al sonreír. Y tus ojos avellana mirándome muy cerca cuando hacía frío y juntabas tu frente fría contra la mía y me intentabas dar calor. Recuerdo perderme en tu voz cuando cantabas. O cuando nos sentábamos uno en frente del otro en la mesa de la cocina e intentabas dibujarme y no lo conseguías. "Es que tus ojos son muy grandes" replicabas. Ese recuerdo me hace sonreír, y aún conservo uno de esos dibujos. Te echo mucho de menos. "Por favor, vuelve." Levanto la cabeza, un escalofrío me recorre la espalda de nuevo, así que bajo las tejas poco a poco y vuelvo adentro, entrando por mi ventana. Voy al baño y me miro al espejo. Mi pelo, con un color indescriptible de lo que solía ser rojo, y ahora es un rosa gastado, está recogido en una coleta alta mal hecha. Tengo grandes ojeras bajo los ojos, con aspecto cansado y estoy pálida del frío. Resoplo. Van a ser las 3:30 y aún no tengo sueño así que cojo papel y lápiz y empiezo a dibujar. Aunque pronto empiezo a hacer lo que hago siempre, borrar y rehacer. Tiro la toalla y me tumbó en la cama y me tapo con las gruesas sábanas. Intento dormir, pero se me ha olvidado como. Se me ha olvidado cómo hacerlo sin ti a mi lado. En un intento desesperado de conciliar el sueño, me quedo mirando el techo. Siento una punzada en el pecho. Estoy sola, no oigo nada más que silencio. Estoy triste, no sé donde estás. Estoy vacía, sola y triste. No sé que hacer, son las 4 de la mañana y llevo tu jersey. No me quedan más cigarros en el paquete. No estoy inspirada, ya no tengo nada. "Por favor, vuelve." Mi cama es demasiado grande, esta fría. Sin querer me hecho a llorar de nuevo. "Por favor, sálvame." Pero no estás, ¡claro que no estás! Te has ido. Te has ido y me has dejado muerta de frío. Te has ido y me has dejado en la oscuridad, por que tu eras mi luz. Te has ido y me has dejado sin aliento. Te has ido. "Por favor, vuelve."

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Básicamente escribo lo que pienso cuando no duermo.